Cómo usar los inhaladores en pediatría

No sois pocos los padres que traéis al niño a urgencias por una crisis asmática y, al ver cómo administramos los inhaladores, os quedáis sorprendidos. "¡Anda! Nosotros en casa no lo ponemos así...". Todas las guías hacen hincapié en que los pediatras deberíamos enseñar a las familias a usar correctamente las medicaciones inhaladas cada vez que las prescribimos, porque dar un broncodilatador sin mostrar antes la técnica es un fracaso casi asegurado. No obstante, en ocasiones no lo hacemos. ¿Por falta de tiempo, quizá? Todo puede ser, a veces durante la guardia no nos da la vida, pero siempre conviene sacar diez minutos de donde sea para repasar la técnica.

Hoy vamos a hacer un breve resumen de los tipos de inhaladores que hay y cómo se usan para que nos queden los conceptos claros.

En primer lugar, ¿es lo mismo un inhalador que una mascarilla? ¿Y que un broncodilatador? No exactamente. Los inhaladores son todos aquellos medicamentos con partículas que forman aerosoles y se toman "respirando". Van destinados a hacer su acción en las vías respiratorias. Las nebulizaciones (que se conocen comunmente como "mascarillas") también se dirigen a los bronquios, pero  se distinguen de los inhaladores en que son fórmulas líquidas que se ponen en unas cazoletas especiales conectadas a flujos de aire para convertirlas en aerosol. Ambos son aerosoles, pero los inhaladores tienen base sólida y las nebulizaciones base líquida.

Esto es un nebulizador, que como veréis a continuación no tiene nada que ver con los inhaladores MDI que normalmente pautamos para casa. Fuente: AFMS

Un broncodilatador, en cambio, es un tipo de fármaco que hace que los bronquios se dilaten, se abran, dejen de estar obstruidos. El más conocido es el salbutamol (de nombre comercial Ventolin ®, tan famoso). Todos los broncodilatadores son inhaladores, pero no al revés. Hay muchos otros medicamentos que se pueden inhalar y que no provocan apertura de bronquios per se, como los corticoides o algunos antibióticos.


Una vez aclarado esto, vamos con los distintos tipos de inhaladores que hay:
1. MDI o cartucho presurizado: se libera una dosis fija del fármaco con cada pulsación. Son los más conocidos en pediatría porque normalmente son los que pautamos a los niños, tanto en el tratamiento agudo de la crisis (broncodilatadores como el salbutamol) como para el tratamiento crónico de mantenimiento de los asmáticos (corticoides como la budesonida). 
Inhalador MDI. Fuente: Wikimedia Commons
Aplicando directamente el inhalador en la boca hay que coordinar muy bien el disparo con la inspiración, y aun así el fármaco que llega a los pulmones es un 10% de lo que hemos administrado. Por eso en pediatría siempre hay que administrar los inhaladores MDI con cámara. Repito: SIEMPRE con cámara. ¡Una vez más, todos juntos! CON CÁMARA. Disculpad que sea tan pesada, pero muchas veces la cámara es la diferencia entre que el medicamento haga efecto o no haga absolutamente nada.
Ejemplos de cámaras espaciadoras. Fuente: Wikimedia Commons (1) (2)

Las cámaras espaciadoras, como podéis ver en las fotos, son recipientes de plástico. Algunas tienen forma de cilindro y otras son más anchas en el centro, pero todas cumplen la misma función: cuando aplicamos el inhalador las partículas se quedan dentro y el niño puede ir respirando por la boquilla a su ritmo, sin necesidad de coordinar el disparo con la inspiración.

Cuando los niños son pequeños, debemos poner además una mascarilla en la boquilla de la cámara. De esa forma los lactantes que no saben coger aire solo por la boca aspiran el inhalador por boca y nariz. La mascarilla debemos intentar retirarla cuando el niño colabore lo suficiente como para respirar por la boca, esto suele ser a partir de los 4, 5 o 6 años (depende de los peques, algunos lo pillan antes que otros).

Este chavalín tan majo se pone el inhalador con cámara y mascarilla. Fuente: Wikimedia Commons.

  

2. Polvo seco: como su nombre indica, dentro del dispositivo hay un fármaco en forma de polvo que se libera cuando el paciente hace una inspiración. Se suelen reservar para niños mayores porque es necesaria una inspiración fuerte para activar la válvula. La ventaja es que, al no necesitar cámara espaciadora, ocupan menos y son más fáciles de transportar (por ejemplo para adolescentes y deportistas).
Inhalador de polvo seco. Fuente: Wikipedia

Ahora ya sois todos campeones olímpicos en inhaladores, cámaras y demás. Para terminar me gustaría recalcar que, cuando la técnica se hace bien, no hay evidencia de que las nebulizaciones sean más efectivas que el MDI o el polvo seco para tratar las crisis de asma o broncoespasmos. En cambio, al utilizar más dosis, sí tienen más efectos secundarios. Hay muchos padres que en urgencias me miran con desconfianza cuando le doy al niño el broncodilatador de esta forma. "¿No le vais a poner mascarilla? La mascarilla siempre le hace más efecto." Error. Ahora ya lo sabéis 😉



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